8 de febrero de 2012

Reflexiones al paso

Uno a veces no tiene de que escribir. Es insólito que cuando hay muchas ideas en la cabeza no se pueda clarificar ninguna. esa debe ser la diferencia entre los genios y los mediocres: la capacidad de individualizar una idea y transmitirla.

No me sale mas putear a Clarin o a La Nación. Me aburre. Como que se le notan los hilos y ya no da pegarles tanto todo el tiempo. Pasamos de pantalla y hay que acostumbrarse. Es complejo tomar el centro del ring. Siempre es mas fácil contragolpear. Siempre es mas simple resistir. Construir es mucho mas complejo.

Construir implica pensar que queremos que pase dentro de 5, 10, 20 o 30 años. Pensar, implica crear. Crear implica transgredir. Y para transgredir no es para cualquiera. Pertenecer a un proyecto colectivo es una complejidad en si misma. ¿Cuáles son los limites?  ¿A donde termina la transgresión y empieza la deslealtad? 

No hay que perder lo conseguido pero hay que ir por mas. Está claro que lo conseguido no alcanza y está claro que si te quedás sentado en los laureles te pasan por arriba. Estamos obligados a ser revolucionarios. No tenemos la opción reformista. No podemos darnos ese lujo. Millones de compañeros aún no están "adentro". Esa necesidad nos quema. Ese "no tengo tiempo" que transmitió el Flaco en su último año sobre todo, nos involucra a todos. No tenemos tiempo. Ni un minuto.

Quizas sea complicado, porque cuando el movimiento es grande y se empiezan a ver los objetivos casi concretados, naturalmente se reemplazan por otros. Y hay reacomodamientos. Y luego todo vuelve a estar como si nada. Asi es el peronismo. Nos peleamos, largamos el lastre y seguimos. La unidad es lo principal. 

En síntesis: pensar, crear, soñar, transgredir. Ese es el legado de Nestor que todos debemos reivindicar en cada acto, en cada pensamiento, en cada acción. Somos Nestor y de eso nos tenemos que hacer cargo. Todos.

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