8 de marzo de 2012

Majul, Estúpido!

Majul se enrieda solo en un debate unipersonal. Veamos

Si a los periodistas nos quitan el derecho a preguntar, una parte importante de lo que somos y de lo que representamos se va con ese impedimento.  (Aparte del derecho a preguntar, existe el derecho a contestar. Es mas, existe el derecho a no dar entrevistas, Luis) Un periodista sin preguntas es como un presidente sin poder o un maestro sin libros (Te sentís De la Rua? Que feo). Porque las preguntas son el instrumento más simple y a la vez más potente para obtener información y luego darla a conocer (El tema es que a los periodistas no los elige nadie, por eso, si te dan entrevistas o no, es solo un problema tuyo).

Parece una cuestión demasiado obvia como para ser explicada
(Y si es obvia para que la explicás). Pero lo hago de manera deliberada (no me había dado cuenta), porque a los máximos responsables del Gobierno no se les puede preguntar nada de manera directa y en condiciones normales (Porque ustedes no son un poder institucional, son una corporación. El político solo debe responder ante el Parlamento y la Justicia. No ante la prensa). Los dueños de los medios no deberían aceptar que los periodistas que trabajan en sus empresas asistieran a una simulación de conferencia de prensa como la que protagonizaron, por ejemplo, el ministro Julio De Vido y Juan Pablo Schiavi horas después de la tragedia de Once (Y bueno, no vayan. A nadieeeeeeee le importaaaaaaaaa). Primero, porque ese día, más que cualquier otro, había muchas preguntas para hacer y muchas respuestas que dar (De nuevo, negociá para poder preguntar. En los países serios (?) se pactan las preguntas. Acá, con los periodistas vestidos de superhéroes, se pretende ridiculizar funcionarios. ¿Por qué se tendrían que aceptar las preguntas?). Segundo, porque hay muy pocas democracias en el mundo con gobiernos capaces de someter a la prensa a semejante humillación  (Humillante es que te desmienta el Presidente de la Corte y que vos no publiques una línea) y con organizaciones periodísticas tan débiles como para aceptar en silencio tal destrato (Donde está la SIP vuando se la necesita!). Y tercero, porque prohibir las preguntas, lejos de constituir una forma de vincular de manera directa al Gobierno o a su líder con "el pueblo" -como sostiene Carlos Zannini-, representa un intento burdo de controlar la información y de no aceptar los diferentes puntos de vista que conlleva la formulación de los interrogantes (El problema, Luis, es que ustedes no tienen un "diferente punto de vista". Ustedes son opositores al Gobierno).

Entre algunos intelectuales que conozco, aprecio y adhieren a esta administración existe la interesante idea de que primero Néstor Kirchner y después Cristina Fernández tuvieron el coraje de "abrir el debate" sobre las prácticas periodísticas abusivas
(interesante idea. la tiras abajo en 2 líneas). Y que esa "valiente"  (ya empezamos con las comilals? Qué habíamos hablando al respecto?) decisión política incluyó la desacralización del dogma de que la prensa siempre dice la verdad desde un púlpito inmaculado y no contaminado por intereses que transcienden la mera búsqueda de datos y su publicación (esto, es VERDAD). Por cierto, comparto, en especial, el último concepto (uhhhhhhhhhh, me cagó). Es decir: el intento de desacralización  (Majul se hizo K?). Y hace tiempo -mucho antes de 2003- que aliento la idea de que los lectores, los oyentes y los televidentes no consuman la información y la opinión sin procesarlas ni compararlas con los datos y las interpretaciones de otros medios (Es cierto, lo dice, pero no lo pone en práctica). Sin embargo, lo que al principio podía ser visto como una movida oficial tendiente a mejorar la calidad de la prensa de la Argentina, terminó transformándose en una enorme coartada del kirchnerismo para limitar las acciones del periodismo crítico (Yo creo que a esta altura se debería formar el partido crítico con todas los grupos críticos de la sociedad), socavar su credibilidad y así poder gobernar sin control ni contrapeso (emmmm, te suena la Justicia y el parlamento? Digo, porque hablás de contrapesos y solo mencionás a la prensa).

Los ejemplos están a la vista y cada vez parecen más burdos: nadie habla con un periodista, ni siquiera con uno "amigo"
(esas comillas), sin la autorización previa de la Presidenta o el acuerdo de su hijo, Máximo Kirchner (Ahhh, estás con bronca porque nadie va a tu programa! je, que guacho); los programas de propaganda no tienen como misión exponer los argumentos y distintas posturas (ya empezamos con las cosas raras los que piensan distinto hacen propaganda. En fin), sino destruir, insultar o descalificar a los colegas que no adhieran al "modelo" (se nota que hace rato que no mirás esos programas); existe un enorme aparato de comunicación estatal que baja "una línea", que es adoptada, de inmediato, por los medios que reciben cada vez más publicidad oficial a cambio de obediencia incondicional (toddavía te duele el palo y medio que dejaste de recibir. Es comprensible. A mi me dolería también. Igual, te la llevaste en pala ¿no?).

La tragedia de Once no sólo puso de manifiesto lo anómalo que resultó ver a De Vido y Schiavi hablar sin contestar interrogantes básicos
(Si claro, eso fue LO IMPORTANTE de la tragedia de Once). También empezó a mostrar los hilos con los que la administración de Cristina Fernández maneja a sus títeres para montar su estrategia mediática (títeres. Que linda metáfora para después hacerle una entrevista. Me imagino la primer pregunta ¿Usted se siente un titere de la Presidenta? QUien corno va a ir a tu programa si pensas que son titeres, Luis). ¿Quién no se da cuenta, a esta altura, de que la falta de respuestas al tremendo choque del 22 de febrero pasado es lo que hace que el Gobierno pretenda instalar, en la tapa de los diarios, las amenazas del dictador Jorge Videla o la pelea cuerpo a cuerpo entre la Presidenta y Mauricio Macri por el subte o la idea generalizada de que quien informa u opina sobre la responsabilidad del Estado en la tragedia es un cuervo, un buitre o algo peor?  (Si, claro, porque la gente es idiota y se olvida. Ay Luis) En vez de hacer preguntas "de cajón"  (las comillas, las comillas) a los funcionarios que asisten a los programas oficiales o que los reciben en sus despachos, muchos periodistas cercanos a este gobierno se encargan de "delatar" (Ay, porque, por quéeeee) las supuestas tendencias nocivas de otros colegas (No entiendo. Vos definís que es LO IMPORTANTE. Dejá que cada uno diga lo que quiera, que te importa). Sin ir más lejos, el domingo pasado, al analizar mi última columna en La Nacion, un periodista (deci que es Verbitsky, gonca) al que sus propios amigos presentan como "un ministro sin cartera", me adjudicó haberme "ilusionado" con que "el dolor de las víctimas tuviera una traducción política" (Y si hiciste una nota con el deseo de que a la presidenta le entren balas). Y me criticó por haber escrito que la catástrofe ferroviaria podría llegar a cambiar el humor de un país entero (Es un deseo legítimo el tuyo, eh). También creyó detectar "destellos bélicos" (ves, en estos casos, donde se sabe que citás, están bien las comilals) en la escritura, por haber utilizado la metáfora de que a la Presidenta, quizá, le estaban empezando a "entrar las balas" de la crítica social (Y, hablar de balas no es, precisamente, una metafora pacifista). Como es inteligente y calculador, no llegó a adjudicarme una clara intención "destituyente" (ves, ahi las comillas están como el orto), pero dejó flotando la sospecha de que podría estar conspirando contra el modelo nacional y popular (es mas que una sospecha, estimado). A pesar de que inicié la nota con la aclaración de que el término "que le entren las balas" es de uso habitual en la jerga periodística para contar cómo impactan las noticias negativas en la imagen de los presidentes, escribió para la tribuna algo que sólo existe en su mente conspirativa (convengamos que hablar de balas luego de 51 muertes no es lo mas feliz del mundo). Por lo demás, es obvio y comprobable que lo que sucedió en la terminal de trenes está afectando al Gobierno (y vos contento). Tan obvio como el dato de que Cristina Fernández estaba ganando las elecciones en primera vuelta mucho antes de las primarias del año pasado (eso también lo escribí y nadie me adjudicó segundas intenciones) (AH, si, recuerdo esta nota de Febrero de 2011... no esta no era. Era esta de Julio de 2011.  No, tampoco. No se de qué habás Luis)

El señalamiento del colega no me produce bronca, sino tristeza
(Yo ya me perdí, Luis). Se trata de alguien que, entre otros, nos marcó el camino sobre cuál debe ser el verdadero rol del periodismo frente al poder de turno (de turno. Vos le hablas al poder de turno desde los poderes fácticos. Je. Aprendiste la mitad, parece). Nos planteó que un periodista de investigación debía tener la misma actitud frente a Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde o cualquier otro presidente, si durante sus gestiones había actos de corrupción y de soberbia (soberbia?). Jamás nos dijo que debíamos descalificar informaciones o buscar intencionalidad en las opiniones de nuestros colegas (Toda esta nota es para putear a Verbitsky?). Parece que a esta administración ya no le alcanza con no responder preguntas, enviar de prepo y sin motivos a la AFIP o levantar la publicidad oficial a los medios no adictos (dejá de llorar y pagá lo que debés, Luis). Ahora también nos acusan por opinar (jua). El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, lo acaba de advertir: "No se puede perseguir desde el Estado al que piensa diferente -alertó-. La crítica es parte de la libertad de expresión y no debe ser censurada" (Ok, veo que solo leés medios hegemónicos. El Presidente de la Corte dice que dijo otra cosa. Se puede ver acá. Parece una perogrullada, pero en esta Argentina de pensamiento único Perogrullo fue denunciado ante la justicia federal y el Gobierno fue aceptado como querellante (ah, bien, o sea que tambien criticás fallos que no te gustan. Los periodistas se piensan que están por encima de todos. Es hora que se den cuenta que son mortales. Que se equivocan. Y que es bien válido que los manden a la mierda. O que le griten ESTUPIDO!).

8 comentarios:

  1. ¿Majul se dedica al humor inconsciente e involuntario?

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    1. Esa es re buena! Para pensarlo y reflexionar

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  2. Majul, no se si lo entiende o se hace el pelotudo, la gente que lo lee claramente es anti K y nosotros que lo leemos lo tomamos a joda, lo mismo ya me pasa con TNbaum, que antes de seguirlo por TW no me hinchaba las pelotas como ahora.
    ¿cuando se declaran opositores y listo? Dejamos de ser "periodistas críticos" (ja ficha como te use las comillas) y directamente vamos a pasar a contar todo lo que hace o nos parece que hace mal el gobierno... serian mucho mas creíbles...

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    1. Porque si se declara opositor se le acaban los curros. Simple. Je

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  3. ¿Por qué le pide a los dueños de los medios que no manden periodistas a esas conferencias? ¿Por qué no se lo pide a sus colegas? ¿Será que parado sobre su ego ya no le quedan colegas y sus interlocutores solo pueden ser los dueños de los medios? ¿Será que sus colegas se le cagan de risa cuando pretende dar clases de periodismo?

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    1. Se lo pìde a los dueños porque, está claro, son los que tienen la manija. Los periodistas ni cortan ni pinchan. Y el quiere dejar de ni cortar ni pinchar. Je

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  4. Ahora, yo leí parte de la nota y algunos comentario de los que lo leen...¡al boludo lo putean hasta sus mismos lectores-seguidores!,y sigue con lo mismo, es de no creer, parece que le gusta que lo hagan de goma. Claro, sus argumentos son tan inconsistentes que putearlo y rebatirlo es más fácil que pescar en una pecera.

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    1. Jaaaaaaaaaa. Y si, es Majul. Dentro de unos años se va a popularizar el dicho "mas facil que bardearlo a Majul"

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