4 de abril de 2014

Inseguridad, impunidad y otros relatos


15 intentos de linchamiento. Si calculamos un promedio de 10 personas por echo delictivo, estamos hablando de 150 tipos. CIENTO CINCUENTA. Un minúsculo grupo de energúmenos. El problema no es ese. Locos hubo siempre y siempre los va a haber. El problema es el discurso legitimador. No, no son los medios. Somos nosotros como sociedad. Como Pueblo. Nosotros legitimamos ese accionar violento, porque basicamente somos violentos. Y pretendemos que las cosas se resuelvan sin que las formas importen mucho. Somos asi.

El sistema judicial es un problema real. Iba a escribir la Justicia (asi, con mayuscula), pero eso no existe. Existe un sistema judicial donde los hombres (o sea, los jueces) definen sobre nuestra libertad y nuestros bienes. Jueces que estan mas preocupados (en general) por la interna del Poder Judicial que por la realidad. Esa grieta (je) es aprovechada para romper el discurso imperante e intentar modificarlo. Feinmann gritando por mano dura es el ejemplo claro. Estan cebados y van por todo.

¿Que hacer?

En principio, no caer en la tentación de discutir causas vs penas. Quien comete un delito debe cumplir una condena. No es lo mismo, ojo, que “quien las hace, las paga”. Condena no es igual a pagar. La condena intenta reparar un daño que, en algunos casos, es irreparable. Esa reparación simbólica es la que está en juego. Pero hay algo mas dando vueltas. El odio de clase. Porque son “los negros” los que vienen a romper la armonía de este hermoso y pacífico lugar. Son los otros los que nos roban y nos matan.

Aca no hay delincuentes. Anteanoche, en +A TV, hablaban de inseguridad. Y uno se puso a hablar de evasión. “¿Por que hablas de evasión si estamos hablando de inseguridad?” gritó la insufrible Silvia Fernandez Country. Evasión no es inseguridad. Tampoco el contrabando. Tampoco las coimas. Esos delitos (mayormente) de clase media y alta no ranquean en la insguridad que sufrimos. Inseguridad es arrebatos, robos, hurtos y homicidios. Y por supuesto, no asesinato de ladrones.

Estamos ante un problema real y profundo, de esos que salen a la luz porque el resto de las variables mas o menos andan. El odio racial, la diferencia de clase (simbólica y material), la posibilidad de castigar conductas incorrectas de forma transversal y la paz social, estan en juego. No importa tanto si cambia el paradigma punitivo. En la práctica, los presos no son reencausados y la reincidencia es altisima. El esfuerzo debe centrarse en que los jueces puedan llegar a condena (o absolusion). A que los procesos no sean eternos.

La sensación de impunidad es real, y acrecienta la sensación de inseguridad. Sensación, porque en datos duros, tenemos el índice de homicidios mas bajo de la región (clickacá). Sensación, porque robos hubo toda la vida, pero el agobio que se siente hoy es único en la historia. ¿Es por los medios? Si ¿Solo por los medios? No. Estamos demasiado acostumbrados al vértigo. Queremos adrenalina. La famosa crisis cíclica de la economía no llegó y como que nos falta algo. Y ahi esta la inseguridad, tan en bandeja.

Tener calma es el paso uno. El temporal mediático va a pasar, pero reconstruir el tejido social, la solidaridad con el vecino, con el otro, va a llevar un tiempo mas largo. Es una construcción diaria, de cada uno, haciendose cargo de que todos tenemos un rol y no todo depende de “los que deciden”

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